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Tao Te King

Lao Tse

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TAO TE KING. El hombre inexperimentado somete su naturaleza a los objetos exteriores, su esp�ritu se turba, entonces el alma espiritual obedece al alma animal. Lao Tse ense�a a los hombres a conservar su esp�ritu, a conservar su alma sensitiva, a actuar de modo que ambos principios no se separen. Quienes cultivan el Tao, se conducen de modo que el principio espiritual no se escape fuera del alma animal y �sta venga a morir, pues la verdadera inmortalidad se alcanza en la uni�n de las dos, cuando lo que no puede morir carga en sus espaldas lo perecedero y lo trasciende. En el momento en que el hombre comienza a nacer, se parece a un gran vac�o, luego su ser se condensa y toma un cuerpo. Por eso, el que practica el Tao se separa de su cuerpo y de sus exigencias para regresar a su esencia primitiva. El que sigue el Tao no desea estar lleno, se despoja de todo, no deja nada en su interior que pueda atarlo al mundo material. "Todas las cosas del mundo han nacido del ser, pero el ser ha nacido del no ser". De este modo, el reposo es la base y el comienzo del movimiento. "El no ser atraviesa las cosas impenetrables. Por eso s� que la quietud es �til". El sabio no act�a, se asimila al Tao, y domina el mundo. El Tao es equiparable al vac�o y es el camino, la v�a.

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Tao Te King, Lao Zi, Guido Montelupo

Język
Rok wydania
2019
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Tytuł
Tao Te King
Podtytuł
Lao Tse
Język
hiszpański
Rok wydania
2019
Liczba stron
36
ISBN10
1695440730
ISBN13
9781695440739
Seria
Oryginalna nazwa
Daodejing
Ocena
4,25 z 5
Opis
TAO TE KING. El hombre inexperimentado somete su naturaleza a los objetos exteriores, su esp�ritu se turba, entonces el alma espiritual obedece al alma animal. Lao Tse ense�a a los hombres a conservar su esp�ritu, a conservar su alma sensitiva, a actuar de modo que ambos principios no se separen. Quienes cultivan el Tao, se conducen de modo que el principio espiritual no se escape fuera del alma animal y �sta venga a morir, pues la verdadera inmortalidad se alcanza en la uni�n de las dos, cuando lo que no puede morir carga en sus espaldas lo perecedero y lo trasciende. En el momento en que el hombre comienza a nacer, se parece a un gran vac�o, luego su ser se condensa y toma un cuerpo. Por eso, el que practica el Tao se separa de su cuerpo y de sus exigencias para regresar a su esencia primitiva. El que sigue el Tao no desea estar lleno, se despoja de todo, no deja nada en su interior que pueda atarlo al mundo material. "Todas las cosas del mundo han nacido del ser, pero el ser ha nacido del no ser". De este modo, el reposo es la base y el comienzo del movimiento. "El no ser atraviesa las cosas impenetrables. Por eso s� que la quietud es �til". El sabio no act�a, se asimila al Tao, y domina el mundo. El Tao es equiparable al vac�o y es el camino, la v�a.