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La condición humana

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La gran importancia literaria de La condición humana reside en que, de la complejidad de una acción vigorosa y fértil en situaciones trágicas, surge el planteamiento de los grandes problemas que afectan a la conciencia moderna en el seno de la vida política y moral. La acción esta situada en Shanghaiu en 1928, en la lucha de los comunistas contra Chiang-Kai-shek. Cada uno de los protagonistas, si mbólicos pero denotados de un poderoso aliento humano, caracteriza una actitud diferente entre los problemas. "Marlraux ha sido uno de los primeros en presentir el carácter catastrófico de nuestra época. El mundo trágico que nos revelo una vez, esa cárcel donde los torturados se arrastran y donde los condenados a muerte marchan eternamente hacia el sitio del suplicio, ese mundo de sangre y de prisión donde el loco recibe los latigazos, y el moribundo muere en cadenas, no era, sabemos ahora, la fantasía de una imaginación desordenada, sino la profecía de lo que llegaría a ser nuestro mundo cotidiano.

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La condición humana, André Malraux, César A. Cornet

Język
Rok wydania
1983
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Tytuł
La condición humana
Język
hiszpański
Rok wydania
1983
Liczba stron
240
ISBN10
8432221732
ISBN13
9788432221736
Seria
Pierwsze wydanie
1933
Oryginalna nazwa
La Condition humaine
Ocena
3,7 z 5
Opis
La gran importancia literaria de La condición humana reside en que, de la complejidad de una acción vigorosa y fértil en situaciones trágicas, surge el planteamiento de los grandes problemas que afectan a la conciencia moderna en el seno de la vida política y moral. La acción esta situada en Shanghaiu en 1928, en la lucha de los comunistas contra Chiang-Kai-shek. Cada uno de los protagonistas, si mbólicos pero denotados de un poderoso aliento humano, caracteriza una actitud diferente entre los problemas. "Marlraux ha sido uno de los primeros en presentir el carácter catastrófico de nuestra época. El mundo trágico que nos revelo una vez, esa cárcel donde los torturados se arrastran y donde los condenados a muerte marchan eternamente hacia el sitio del suplicio, ese mundo de sangre y de prisión donde el loco recibe los latigazos, y el moribundo muere en cadenas, no era, sabemos ahora, la fantasía de una imaginación desordenada, sino la profecía de lo que llegaría a ser nuestro mundo cotidiano.